jueves, 4 de marzo de 2010

Osmosis

Si tomamos dos volúmenes de agua en la que se encuentran diluidas sales, en una concentración diferente en cada una de ellas, y las ponemos en contacto separadas por una membrana semipermeable (que deja pasar el agua, pero no las sales), entonces el agua tiende a ir hacia la zona donde más sales hay para diluirlas e igualar las concentraciones. Se genera una presión que se conoce como presión osmótica, y que si queremos invertir, pasando el agua hacia donde menos sales hay, requiere aporte de energía y presión. Esto es la ósmosis inversa, que se utiliza en las desaladoras.

Si tomamos una disolución en un volumen de capital de políticos a una alta concentración (poco capital y muchos políticos) y por otro lado una disolución en capital de miembros de consejos de administración a una baja concentración, (más capital y menos miembros), se producen dos movimientos: de un lado se produce un flujo de capital hacia el recipiente de los políticos para aumentar la “disolución”, pero por otro lado se produce un fenómeno de migración de algunos políticos disueltos, los más espabilados, hacia la disolución de los consejos de administración. Esta migración depende del grado de permeabilidad de la membrana y de la adaptabilidad de los políticos disueltos.

Este efecto provoca que a veces, el incremento de elementos políticos disueltos en el lado de los consejos de administración aumenta, lo que obliga al capital a fluir nuevamente hacia los consejos de administración (ósmosis inversa). En este caso, el sistema empieza a entrar en crisis puesto que la concentración de en el recipiente de los políticos empieza a ser más alta, (disminuye el ratio de volumen de capital/político disuelto) lo que podría empezar a generar la precipitación de los políticos al fondo del recipiente.

Llegados a este punto, y para mantener la disolución en el recipiente de los políticos es necesario aumentar el volumen de capital. Para ello, la única solución es utilizar la teoría de los vasos comunicantes y utilizar una nueva disolución de capital/ciudadanos que proporcionaría el volumen necesario.

Únicamente existe un problema: en el arrastre de dicha disolución se incorporan ciudadanos al recipiente de los políticos, para lo cual es necesaria una membrana (de poro muy pequeño) para impedir la llegada de los ciudadanos al recipiente político, porque rompería el equilibrio entre los dos recipientes anteriores.

Esta solución es la más adecuada, puesto que se consigue “reflotar” a los políticos disueltos y trasladar el problema de la precipitación al envase de los ciudadanos.

Dada la complejidad del proceso, se adjunta un croquis explicativo.


Alejandro del Amo
C's Salamanca


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