jueves, 21 de octubre de 2010

PGE 2011: Naturalmente, España no va bien.


¿En qué país del mundo partidos que no creen o que al menos dicen no formar parte de la nación española, dirigen los designios de toda esa nación?


Este miércoles día 20 de octubre de 2010 el Congreso ha dado luz verde un año más a los PGE para el año próximo con el apoyo del partido en el gobierno (PSOE), del PNV y de los nacionalistas canarios de CC. No sin muchas dificultades el presidente del gobierno, junto con la maquinaria pesada de su partido, ha conseguido que ambas formaciones nacionalistas garanticen cierta estabilidad a su gobierno para los próximos 18 meses que le restan a la legislatura. A cambio de dicha estabilidad parlamentaria, el señor Zapatero se ha comprometido a entregar a las CCAA de Vascongadas y Canarias las políticas activas de empleo, así como otras llamativas cesiones en materia político-geográfica (cambio de denominación de las provincias vascas pasando a conocerse oficialmente por sus nombres en vascuence, más el reconocimiento del mar interinsular de Canarias).

Estos PGE, como los anteriores, han estado marcados por la escasez de consenso y por su amplio rechazo tanto entre los grupos de las Cortes como entre la sociedad.
A saber: Los presupuestos cuentan con la frontal oposición del centro derecha del Congreso (PP,CiU,UPN) por considerar las expectativas de las que parten irreales, destacando la esterilidad de los mismos para generar empleo así como el amplio porcentaje de deuda pública de España. Por otro lado, la izquierda de la cámara (ERC, IU, ICV, BNG, NaBai...) rechaza las cuentas de 2011 debido a que se aleja de las políticas sociales y del gasto público, gesto impropio, a su juicio, de un gobierno socialista.

Una cuestión fundamental de estos PGE gira en torno a la previsión de crecimiento de España para el año venidero. El gobierno cifra este crecimiento en un 1,3%, sin embargo, tanto los pronósticos macroeconómicos del Santander como los del FMI, entre otros, rebajan ese crecimiento a un 0,5 y un 0,3%, respectivamente. Todo ello unido a la "sangría" en el déficit nacional de las CCAA, donde impera la ley del silencio, responsables de más de la mitad de la deuda (3,3% sobre el 6%). Asimismo, el desempleo se sitúa en el 20,5% según la Comisión Europea, y no hay señales de bajada. Todos estos factores hacen de estos PGE pieza clave para la recuperación del país.

En definitiva, los PGE de 2011 no son sino una más de las consecuencias de una grave crisis no sólo económico-financiera, sino institucional, por la que transita nuestro país. Más allá del análisis económico de los presupuestos, el contexto político de dificultad y riesgo en el que se encuentran no es nada nuevo.
Los deseos del gobierno de turno por mantenerse en el poder al precio que sea son tan fuertes que no le importa hacer oídos sordos a la mitad de la cámara, a la sociedad y sobre todo a los expertos con tal de poder llevarse su particular gato al agua.
Esta situación de extrema urgencia y necesidad del gobierno constituye un plato demasiado suculento de desaprovechar para los voraces nacionalismos periféricos, en este caso el vasco y el canario, que, ignorando las posibles y nefastas consecuencias generadas por estas cuentas, deciden sacar tajada del mercadeo político competencial; este año tocaba políticas activas de empleo, el año pasado blindar un concierto económico injusto y desfasado... todo por cuenta de los ciudadanos españoles. Los derechos y principios constitucionales de igualdad y solidaridad entre las distintas regiones subastados a fin de que Zapatero y sus acólitos sigan unos meses más en sus confortables sillas.

Para finalizar sólo me queda formular esta vergonzosa pregunta que nos da una idea del penoso escenario en el que vivimos: ¿en qué país del mundo partidos que no creen o que al menos dicen no formar parte de la nación española, dirigen los designios de toda esa nación?

Estos PGE demuestran una vez más que, naturalmente, España no va bien.

Carlos Romero, coordinador de la Agrupación de Ciudadanos en Granada.